La planta de cacao ha sido cultivada desde hace más de 2.400 años por los mayas y los aztecas. Estas civilizaciones apreciaban mucho el cacao crudo por sus asombrosos beneficios para la salud física y mental.
Con el paso del tiempo, en la cultura prehispánica de mesoamérica, aparte de seguir siendo un gran alimento nutritivo, también era usado como moneda de cambio y como un signo de abundancia.
La procedencia etimológica del árbol de cacao, Theobroma cacao, viene de las palabras griegas Theo que signigica Dioses y broma que es alimento. Cuenta la leyenda, hace miles de años, un Dios convertido en hombre, llamado Quetzalcóatl, bajo a la Tierra para transmitir la sabiduría y con él trajo está maravillosa planta, sin permiso de los demás Dioses.
Según la mitología, los otros Dioses se enfurecieron, Quetzalcóatl fue desterrado y dejo la planta de cacao en manos de su esposa. Finalmente, esta princesa fue asesinada y la leyenda dice que su sangre regó y fertilizó la tierra donde cayo muerta para dar vida a los árboles de cacao. Su fruto es amargo como el sufrimiento de la princesa por amor, fuerte como su virtud y ligeramente rojo como la sangre que había derramado.
Un Dios bajó a la Tierra con la planta de cacao para que aprovechemos su infinidad de propiedades.
Una de las grandes razones por la que se ha considerado un superalimento desde las épocas más antiguas, una planta que solo poseían los Dioses.
El fruto de este árbol, la mazorca, es donde se encuentran las apreciadas semillas. Una vez recolectadas se fermentan, secan y se tuestan, dando lugar a los conocidos granos de cacao.
Estos granos son la base del chocolate. Pero no es el chocolate ultraprocesado que tanto encontramos en los supermercados. Este último está hecho con una mezcla de productos refinados, como azúcar, grasas y derivados lácteos. ¡Una bomba dulce llena de colarías!


En cambio, los auténticos granos de cacao crudo presenta una amplia variedad de beneficios para nuestras salud, siendo compatible con una alimentación saludable.
Propiedades del cacao crudo
Debido a la alta concentración de polifenoles del tipo flavonoides, una de las propiedades del cacao crudo más destacas es su poder antioxidante. Estos compuestos disminuyen el estrés oxidativo, reduciendo el envejecimiento celular. Gracias a esto, el cacao se ha convertido en un gran aliado para ayudar a prevenir el cáncer y enfermedades degenerativas o cardiovasculares.
Estos flavonoides permiten una mejor regulación de la presión arterial relajando los vasos sanguíneos. Además de que aumenta las lipoproteínas HDL, (el colesterol «bueno»), y disminuye la oxidación del LDL, (el colesterol «malo»). Siendo un perfecto complemento para el buen funcionamiento de nuestro sistema circulatorio.
El cacao crudo también es un buen aliado para los diábeticos, ya que reduce la resistencia a la insulina mejorando el metabolismo de la glucosa.
Su alto contenido en fibra (sobre un 35%), agiliza el movimiento del transito intestinal convirtiéndose en un buen aliado para su regulación.
El cacao crudo ayuda contra la depresión y ansiedad
El cacao contiene moléculas estimulantes como teobrima o feniletilamina que activan el sistema nervioso. Gracias a estas moléculas junto con los polifenoles, entre las propiedades del cacao crudo destaca su incidencia en el estado de ánimo y nos puede ayudar con la depresión o ataques de ansiedad.
Además, estos flavonoides mejoran las funciones de memoria y aprendizaje, ya que ejercen un papel neuroprotector en nuestro cerebro. Ayudando también a prevenir la degeneración neuronal, presente en enfermedades como el Alzheimer.
Su alto contenido en magnesio, un mineral esencial para nuestro organismo, le confiere al cacao crudo propiedades que nos ayudan a combatir ciertas enfermedades. La depresión y la ansiedad se asocian a una baja concentración de magnesio, a parte de calcio y vitaminas del grupo B o D. El magnesio favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso central y junto con la feniletilamina, nos ayudan a liberar y equilibrar los niveles de dopamina y serotonina.
Usos del cacao
El cacao crudo lo podemos usar en la cocina en varias preparaciones, tanto en forma de cacao en polvo como en granos o nibs de cacao.
Las semillas de cacao como hemos visto más arriba, se secan y se fermentan, lo que daría lugar a los granos de cacao. Debido a los procesos de tratamiento, las semillas se agrietan y son estos pedazos que quedan sueltos los famosos nibs de cacao, muy utilizados en repostería.
Estos nibs destacan por tener un intenso sabor a chocolate con su toque característico amargo, una delicia para nuestro paladar.
En cambio, el cacao en polvo, se diferencia en que se muele y normalmente pasa por un proceso de desgrasado. Con esto, se trata de reducir la proporción de manteca con la finalidad de que el polvo se distribuya de manera más uniforme.


Un clásico de toda la vida, es el cacao soluble con leche o agua. Pero no los conocidos cacaos solubles llenos de azúcares que suelen abundar en los supermercados, si no el cacao crudo en polvo.
Tanto el formato en polvo como los nibs, los podéis mezclar con la leche vegetal que más os guste. Un opción sana y deliciosa para el desayuno. También se lo podemos añadir a nuestros smoothies o batidos, dándoles un toque inigualable.
Con el cacao puedes comer postres sanos y deliciosos.
Otras opciones a las que añadirles este delicioso complementp son a unas tortitas para el desayuno, bizcochos, galletas, bombones, o inlcuso para preparar nuestra propia nocilla o nutella casera y saludable.
La verdad que el cacao lo podemos usar con una gran variedad de recetas.
¡Ah! que ya se nos olvidaba…Una de las maneras más comunes de comer el cacao, como no, es en forma de tableta, un par de onzas nos animarán el día. Para esto, aseguraos que sea chocolate negro, al menos el 80% y que por supuesto, no contengan azúcares añadidos, disfrutando al máximo el intenso sabor de cada bocado.
Además con el cacao puro, mezclado con agua o leche vegetal, podréis preparaos un delicioso y espeso chocolate calentito. Un acompañante tan apetitoso para los días fríos.
¿Quién dijo que comiendo sano no se puede disfrutar de postres y acompañantes dulces y deliciosos? Ya veis que con toda las maneras de usarlos además de las grandes propiedades del cacao crudo podemos hacer tentempiés, desayunos y postres saludables, dulces y deliciosos.
Un ecosaludo!






































